Pues eso. Feliz año y ¿feliz década? para ustedes que sacan un segundo de su tiempo para leer estas publicaciones, que espero sean paulatinamente más constantes.
Comparto con mucha alegría el inicio de la publicación del Podcast Aún Podemos Conversar, un proyecto personal que tenía tiempo queriendo implementar y que por diversas circunstancias iba postergando en el camino. Que si no sabes hacerlo, que como se edita un audio, que quien va a aceptar tu invitación, que si no estoy preparado… las excusas siempre fluyen cuando te ves cerca de la posibilidad de concretar un sueño. Al fin y al cabo los sueños siempre son bonitos porque sueños son.
En esas andaba hasta que un día escuchando precisamente un podcast, On Purpose with Jay Shetty, encontré una frase de Zig Ziglar que parecía hecha para mis cabildeos mentales: “you don’t have to be great to start but you have to start to be great”. Sin embargo, con el permiso de Ziglar, me gustó más lo que expresó el propio Shetty al comentar la frase, concluyendo que “we are not scared of starting, we are scared to be seen starting at the bottom. Well, everyone we know started at the bottom”. Ni que el buen Jay hubiera sabido que yo lo estaba escuchando.
Así que dejé de lado las dudas y comencé a prepararme con el objetivo de iniciar el 2020 concretando el “proyecto podcast”. Con la permanente motivación de mi esposa -que tenía listo el logo antes que yo termine de pedírselo- leí, escuché y vi cuanta información tuve a mano, jugué a crear música y audios con el GarageBand y después de revisar mil quinientas recomendaciones, adquirí dos micrófonos y un audio interfaz buenos, bonitos y de presupuesto adecuado para un principiante y quedé listo.
Claro, faltaba lo principal para un podcast orientado a dialogar: que alguien quisiera venir. En ese sentido, mi agradecimiento es eterno para Julissa Cruz -mi invitada del primer episodio- y a mis invitados de los episodios posteriores -que los irán conociendo cuando los publique, no sean tan curiosos-, por aceptar desinteresadamente la invitación para sentarse a conversar. Sin ellos probablemente el podcast no hubiera visto nunca la luz.
El nombre del podcast deja en claro de que se trata: de conversar (lo que le hace una gracia enorme a mi esposa dado que no soy precisamente un aficionado a estar hablando). Una de las cosas que más me gusta cuando escucho podcasts es precisamente que uno siempre aprende o recuerda algo que sirve para el día a día. Al asumir el papel de interlocutor del oyente, he podido darme cuenta que también se aprende mucho como presentador escuchando al invitado. De hecho, de mis primeras conversaciones, que incluyen testimonios de vida muy potentes, me han quedado frases que me repito al momento de circunstancias adversas y me ayudan a poner las mismas en su verdadero contexto.
Precisamente uno de mis invitados -el que vendrá en el segundo episodio- me preguntó por qué hacía el podcast. Le dije que por concretar un proyecto personal, que tenía mucho tiempo queriendo hacerlo. Muy bien, me dijo, porque si lo haces sin pasión y solo para conseguir likes o seguidores, entonces mejor no lo hagas. Curiosamente ese invitado coincide con los consejos que te dan para iniciar un podcast: si lo haces por seguidores, fama o dinero, ahórrate el esfuerzo y dedícate a otra cosa.
Sinceramente no es mi caso. El podcast nace de una necesidad de concretar proyectos personales, salir de mi zona de confort -de manera natural me siento más cómodo escribiendo-, derrotar el conformismo y las excusas y en buen cristiano “darme el gusto”. Si adicionalmente un episodio permite que a una sola persona que lo escuche le llegue un mensaje como me pasó a mi con aquel de Jay Shetty, o que yo mismo aprenda del invitado de turno, tanto mejor. Y ya no se siga si es que el podcast puede ser un medio desinteresado para apoyar causas tan nobles y conmovedoras como la del primer episodio. Eso hace que valga la pena cada momento de “darse el gusto”.
Así que te invito a escucharlo. Lo tienes disponible en Apple Podcast, Spotify, y si no tienes esas apps, pues en la web de Simplecast. Puedes enterarte de las novedades en el Instagram (@aunpodemosconversar) y el Twitter del podcast, pero la mejor forma de estar al tanto es dándole seguir en la plataforma que lo escuches.
No negaré que emocionado estoy, más allá que seguramente tendré que mejorar mucho en el camino. Pero, no mejora el que no comienza.
Nos seguimos leyendo. Y escuchando.